En la segunda mitad del siglo XV, Luca Bonaccorso Pitti pidió a Brunelleschi que construyera para él Palazzo Pitti, que en principio tenía sólo dos pisos, pero que a lo largo de los siglos fue ampliado notablemente.
En 1550, la rica duquesa Eleonora de Toledo, consorte de Cosimo I de' Medici, compró el palacio para trasladar allí la residencia de la familia y, en esta ocasión, encargó a Bartolomeo Ammannati el patio porticado y las grandes ventanas, mientras que se confió a Niccolò Tribolo la tarea de crear el jardín de Palazzo Pitti, que tomó el nombre de la colina de Boboli. En 1565, Giorgio Vasari realizó una galería, el "Corridoio Vasariano", que une Palazzo Pitti con Palazzo della Signoria cruzando Ponte Vecchio y los Uffizi, al otro lado del Arno.
Entre 1558 y 1570, Ammannati creó una escalinata monumental y amplió las alas posteriores del palacio hacia el jardín. En este último, también Ammannati realizó la célebre cueva que toma su nombre, formada por tres ambientes con decoraciones fantásticas. En 1618, Giulio da Parigi, sobrino de Ammannati, se ocupó de las obras de ampliación del cuerpo de la fachada. Por último, con ocasión de su boda con Vittoria della Rovere, el gran duque Ferdinando II llamó a varios artistas para convertir el palacio en un verdadero castillo.
A finales del siglo XVIII, con orden de Pietro Leopoldo, se diseñaron el palacete de la Meridiana, de estilo neoclásico, y las dos alas que se alargan hacia Piazza della Signoria, llamadas rondó, últimos añadidos a Palazzo Pitti. En el interior del palacio, encontramos la Galería Palatina, con obras de Tiziano, Rafael, Tintoretto, Caravaggio, Botticelli, Perugino, Canova y Rubens.
En la Galería de Arte Moderno se muestra un panorama de la pintura italiana del siglo XIX y del XX, con una importante colección de Macchiaioli.
Actualmente, Palazzo Pitti es sede de varios museos y visitarlo supone realmente revivir la pompa y el esplendor de aquella época.
Dentro del Museo de la Plata se pueden admirar objetos preciosos, marfiles y cristales. En el pabellón de la Meridiana se encuentra el bellísimo Museo del Traje, pero también la Colección Contini Bonacossi, con obras de Goya, Veronés y Duccio da Boninsegna.
También merece una visita el Museo de las Carrozas y el Museo de la Porcelana, situado dentro del Jardín de Boboli.